Las grandes transformaciones impuestas por el cambio climático, como son las alteraciones en la temperatura y lluvias torrenciales, el fuego en las zonas forestales y residenciales, entre otras, han aparejado un tratamiento del riesgo, su mitigación y control, diferente y diverso en cuanto los instrumentos existentes y de reciente transformación. De manera específica, la sequía, vieja compañera de la agricultura, junto con el fuego han tenido un impacto monumental en la producción de alimentos y su transformación.

La dimensión sin precedentes de la carencia de agua y la paradoja de precipitaciones ciclónicas establece un marco de revisión en el manejo de estos fenómenos meteorológicos extremos, componentes del cambio climático.
Las recientes avenidas incontrolables, destruyendo la frágil protección de las comunidades rurales, y las zonas citadinas con azolves extraordinarios y obsoletos sistemas de drenaje sin mantenimiento y poca infraestructura de retención de este líquido primordial pusieron en situación adversa varios estados de la república mexicana.
Iniciado por el gobierno mexicano en 1994, la Administración de Riesgos para mitigar las variaciones de precios agrícolas y pecuarios, “cubrió” con coberturas del mercado de futuros la producción de algodón, muy importante proveedor de divisas. La aceptación y desarrollo que se tuvo llegó a proteger miles de hectáreas y millones de toneladas hasta llegar a un total de 17 productos agropecuarios en diversas bolsas de futuros. Las “opciones” utilizadas fueron una fórmula exitosa para el surgimiento de la agricultura por contrato y otras relaciones contractuales.
Tanto la institución que tuvo la responsabilidad de los programas de mitigación de riesgos, como los recursos humanos formados durante más de veinte años, fueron la antesala de una nueva cultura de tratamiento del riesgo de variación de precios. Diluido en el tiempo la administración pública se retiró dejando su impronta en nuevas manos con nuevos instrumentos y un sólido capital humano como legado.
Startup Renaissance, fiel al principio que establece que “para avanzar es necesario innovar”, en complemento a su actividad de Estimulación de Lluvias, generó una nueva área que se ocupa de la Administración de Riesgos en la agricultura.
Ella comprende granos y oleaginosas además de café y algodón. Su principal finalidad está asociada a la administración de la variación de precios. Los instrumentos que utiliza son opciones, coberturas tradicionales y un apartado especial de seguros catastróficos y anticiclones y un apartado especial a una reciente innovación: el Índice de Rendimiento Modelable.
Invitamos a productores agropecuarios, comercializadores y participantes del sector agroalimentario e industrial, a considerar las diferentes alternativas para mitigar y reducir sus riesgos con los mejores instrumentos y los recursos humanos de mayor experiencia y solidez en esta especialidad.
UNIDAD DE ADMINISTRACIÓN DE RIESGOS


